En la Fórmula E, la emoción no se mide por el estruendo, sino por la precisión. En ese terreno, Nick Cassidy encontró la clave del éxito. El piloto neozelandés de Citroën Racing ejecutó una carrera calculada y discreta en el Autódromo Hermanos Rodríguez para adjudicarse el E-Prix de la Ciudad de México, prueba que marcó la carrera número 150 en la historia del campeonato eléctrico.
A lo largo de cada giro en el circuito de la Magdalena Mixiuhca, más de 40 mil aficionados respondieron con entusiasmo a un espectáculo distinto: el agudo zumbido de los monoplazas eléctricos desplazándose a más de 250 kilómetros por hora, un sonido sutil que, lejos de intimidar, capturó la atención del público.
Los autos GEN3 Evo ofrecieron una muestra de su poder tecnológico. Su capacidad para acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 1.86 segundos —un 30 por ciento más rápido que un monoplaza de Fórmula 1— reforzó la idea, compartida por muchos asistentes, de que este serial representa el futuro del automovilismo, aunque no todos se desprendan aún de la nostalgia por el rugido de los motores tradicionales.
“Es diferente, pero accesible. Aquí puedes venir con la familia y pagar una entrada razonable. La F1 tiene historia y el sonido del motor, pero en la Fórmula E la emoción no baja”, explicó Julio Hernández, quien asistió al evento acompañado de sus hijas.
Desde temprana hora, el ambiente fue festivo. Niños y adultos recorrieron el paddock con cascos de cartón color turquesa, imaginándose al volante de un monoplaza. “A mis hijas les encanta el automovilismo y estos eventos las motivan cada vez más”, comentó Natalia Villa, madre de dos pequeñas aficionadas.
Una remontada quirúrgica
Cassidy firmó una de las actuaciones más destacadas del día al remontar 13 posiciones, apoyado en una estrategia precisa y un ataque decidido en la segunda mitad de la competencia. El neozelandés superó el dominio inicial de Nico Müller y resistió la presión de Edoardo Mortara, quien no logró rebasarlo pese a contar con el modo ataque.
El podio lo completaron Mortara, en la segunda posición, y Oliver Rowland, tercero, campeón del E-Prix capitalino un año atrás.
“Ha sido un comienzo soñado con el equipo. No sabía si tendría suficiente energía para defenderme al final, pero la estrategia funcionó”, señaló Cassidy, quien entregó a Citroën Racing su primera victoria histórica en apenas la segunda carrera de la temporada.
La competencia no estuvo exenta de incidentes. En la vuelta 25, un contacto entre Antonio Félix da Costa y Maximilian Günther provocó daños múltiples que también afectaron a Dan Ticktum, obligando al abandono del portugués y el británico.
Aunque el foco estuvo en la Fórmula E, la figura de Sergio “Checo” Pérez se mantuvo presente entre los aficionados. Playeras de Red Bull y prendas de Cadillac —equipo con el que el tapatío debutará este año— poblaron las tribunas y los alrededores del circuito.
Según Alberto Longo, cofundador y director general del campeonato, el evento dejará una derrama económica estimada en mil 617 millones de pesos para la capital del país.
Con esta victoria, Cassidy asumió el liderato del campeonato de pilotos con 40 puntos, seguido por Jake Dennis de Andretti con 25. Aun así, el neozelandés optó por la cautela: la temporada apenas comienza y el camino al título aún es largo.

