El Mercosur y la Unión Europea concretaron este sábado en Asunción, Paraguay, la firma de un acuerdo de asociación que da origen a la zona de libre comercio más grande del mundo, tras casi tres décadas de negociaciones. El nuevo bloque representará cerca de una cuarta parte de la economía mundial y fue presentado por ambas partes como una defensa del multilateralismo en un contexto de creciente proteccionismo.
Durante la ceremonia, realizada en el Gran Teatro del Banco Central de Paraguay, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el tratado crea un mercado que agrupa a unos 700 millones de personas y que equivale a alrededor del 20 por ciento del producto interno bruto mundial.
“Este acuerdo envía una señal inequívoca: apostamos por el comercio justo en lugar de los aranceles, por la cooperación a largo plazo en vez del aislamiento, y por beneficios concretos para ciudadanos y empresas”, afirmó la funcionaria europea, quien desempeñó un papel clave en el cierre del pacto.
El tratado fue suscrito por la Unión Europea y los países fundadores del Mercosur —Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— en el mismo lugar donde nació el bloque sudamericano en 1991. El acto contó con la presencia de los presidentes Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay), así como de Rodrigo Paz, mandatario de Bolivia —recientemente incorporada al Mercosur—, y José Raúl Mulino, presidente de Panamá, país asociado.
La firma se produce en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, especialmente tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles de hasta 25 por ciento a países europeos, en medio de disputas geopolíticas como la relacionada con Groenlandia.
Alcances del acuerdo
El pacto UE–Mercosur contempla la eliminación progresiva de aranceles sobre casi la totalidad del intercambio comercial entre ambos bloques durante un periodo de 15 años. En total, se suprimirán gravámenes a más del 90 por ciento del comercio bilateral.
El acuerdo facilitará las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas hacia Sudamérica, mientras que permitirá un mayor acceso al mercado europeo de productos del Mercosur como carne, azúcar, arroz, miel y soya. Las proyecciones indican que las exportaciones de la UE al Mercosur podrían crecer 39 por ciento, y las del Mercosur hacia Europa alrededor de 17 por ciento.
Resistencia en Europa
Pese al avance histórico, el acuerdo ha generado una fuerte oposición entre agricultores y ganaderos europeos, quienes temen una mayor competencia de productos sudamericanos con estándares de producción distintos. En los últimos días se han registrado protestas en Francia, Polonia, Irlanda, Bélgica y España, con bloqueos de carreteras y manifestaciones simbólicas.
Para atender estas preocupaciones, la Comisión Europea incluyó cláusulas de salvaguarda y límites a las importaciones en sectores sensibles como el cárnico, avícola, arroz, miel, huevos y etanol, además de mecanismos de intervención en caso de desestabilización del mercado. Estas medidas permitieron destrabar el respaldo de algunos países, como Italia, aunque no lograron frenar del todo el descontento del sector agrícola, que anunció nuevas movilizaciones para el 20 de enero en Estrasburgo.
Próximo paso: la ratificación
Aunque el acuerdo ya fue firmado, su entrada en vigor dependerá de la ratificación del Parlamento Europeo y de los congresos nacionales de los países miembros del Mercosur, un proceso que podría extenderse en el tiempo y enfrentar debates políticos intensos en ambas regiones.

