El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, autorizó la entrega de licencias para portar armas a colonos en 18 nuevos asentamientos ilegales ubicados en la Cisjordania nuevamente ocupada, una medida que debilita aún más las posibilidades de avanzar hacia una solución de dos Estados. En paralelo, la relatora de la ONU para los territorios palestinos, Francesca Albanese, exhortó a las nuevas generaciones israelíes a buscar la estabilidad de su país sin someter ni oprimir a otros pueblos.
Ben-Gvir destacó que, desde el inicio de la guerra, 240 mil israelíes han obtenido permisos de portación de armas, una cifra sin precedentes. De acuerdo con el funcionario, el programa permitió a civiles adquirir armamento de uso militar —como fusiles M16 de fabricación estadunidense, pistolas e incluso drones— con el argumento de que estos recursos ayudaron a impedir ataques y neutralizar agresores antes de la llegada de las fuerzas de seguridad, informó Al Jazeera.
Por su parte, la ONU reportó más de mil 800 agresiones de colonos contra palestinos en lo que va de 2025, un promedio de cinco ataques diarios, que afectaron a 280 comunidades. Estos incidentes dejaron 240 personas muertas, entre ellas 55 menores de edad, además de numerosos daños materiales.
Violaciones persistentes al alto el fuego
Mientras tanto, la violencia no ha cesado en la Franja de Gaza. Al menos cuatro palestinos murieron en nuevos bombardeos israelíes, elevando a 475 el número de fallecidos desde que se declaró el alto el fuego el pasado 10 de octubre.
Las condiciones humanitarias continúan deteriorándose. Las autoridades de Defensa Civil informaron que un bebé murió por hipotermia en el centro de Gaza, en medio de una intensa ola de frío. En Jan Yunis, habitantes desesperados fueron vistos escarbando con las manos en basureros para recolectar plástico que pudiera servir como combustible para mitigar el frío del invierno húmedo.
En una entrevista con la revista israelí +972, Albanese instó a la juventud israelí a renunciar a los privilegios obtenidos a costa del pueblo palestino, y advirtió que la seguridad no será posible mientras se sigan generando resentimientos.
Asimismo, subrayó que el futuro de Gaza debe quedar en manos de los propios palestinos y no bajo una administración encabezada por Estados Unidos, país que —afirmó— respaldó activamente la destrucción del enclave.

