El sistema de transporte aéreo en Estados Unidos ya resiente el impacto de una tormenta invernal de gran magnitud, que ha obligado a cancelar o posponer más de 3 mil vuelos mientras las autoridades se preparan para condiciones climáticas extremas que podrían afectar a más de 170 millones de personas.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el fenómeno avanzará desde el sur de las Montañas Rocosas hacia la región de Nueva Inglaterra entre viernes y domingo, lo que anticipa afectaciones generalizadas en los desplazamientos terrestres y aéreos. Como medida preventiva, se han ordenado cierres de escuelas, oficinas y dependencias públicas en distintos puntos del país.
El pronóstico advierte sobre fuertes nevadas, acumulación de hielo y temperaturas peligrosamente bajas en múltiples estados. En algunas zonas, la sensación térmica podría descender hasta -45 grados Celsius, elevando el riesgo para la población y complicando la movilidad.
Las autoridades meteorológicas estiman que estados como Oklahoma, Kansas, Kentucky, Virginia y Virginia Occidental podrían recibir hasta 30 centímetros de nieve, mientras que ciudades clave de la costa este, entre ellas Nueva York, Boston y Washington D. C., también enfrentarían acumulaciones similares.
Además del impacto en los viajes, la formación de hielo representa una amenaza para la infraestructura eléctrica, con la posibilidad de caída de árboles y apagones masivos, así como condiciones viales consideradas altamente peligrosas o incluso intransitables.
Ante este escenario, algunas localidades ya han declarado estados de emergencia, y se reporta un aumento en la compra de víveres, con estantes vacíos en supermercados, mientras los residentes se preparan para enfrentar varios días de clima severo.

