La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que su gobierno busca que instituciones académicas como el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) mantengan una relación más estrecha con los problemas reales del país y contribuyan de manera directa al desarrollo nacional, sin que ello implique limitar la libertad de cátedra o de expresión.
La mandataria aclaró que no participó en la decisión de remover al exdirector del CIDE, José Antonio Telleache, y subrayó que se trata de una institución académica sólida, al igual que muchas otras. Sin embargo, consideró necesario que este tipo de centros tengan una mayor conexión con las necesidades nacionales, especialmente al tratarse de organismos que reciben financiamiento público, pese a su carácter autónomo.
Sheinbaum señaló que, en distintos momentos, el CIDE se identificó con un modelo específico de desarrollo económico, como el neoliberal, por lo que estimó conveniente avanzar hacia una visión distinta, más cercana a la realidad social y económica del país. En ese mismo sentido, afirmó que las instituciones financiadas con recursos públicos deben fortalecer su compromiso con la problemática nacional.
Crítica al individualismo académico
La presidenta también se refirió a los efectos que tuvieron ciertos esquemas de evaluación, como el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), los cuales —dijo— fomentaron actitudes individualistas y una competencia excesiva entre académicos, en detrimento del trabajo colectivo y del impacto social de la investigación.
Recordó su propia trayectoria en el ámbito académico, vinculada a la medición de gases de efecto invernadero y a la planeación en ingeniería, así como la colaboración de otras instituciones, como el Instituto de Investigaciones en Ingeniería, con dependencias del Estado, entre ellas la Secretaría de Marina, como ejemplos de una academia conectada con el sector público.
Llamado a dejar el elitismo
Al ser cuestionada sobre su mensaje a la comunidad del CIDE, Sheinbaum aclaró que su postura aplica a todas las instituciones académicas, no únicamente a ese centro. Enfatizó que deben dejar de funcionar como espacios elitistas y acercarse más al pueblo y a los problemas de la nación.
Criticó la idea de que la academia esté por encima de otros sectores de la sociedad y sostuvo que nadie es superior, independientemente de su trayectoria profesional o número de publicaciones. “Nunca estás por encima de un campesino, un obrero, un ama de casa o una trabajadora del hogar”, expresó, al advertir que el elitismo académico no es una visión saludable.
También cuestionó la noción de que los exámenes de admisión excesivamente difíciles garanticen calidad, al considerar que esa lógica se consolidó durante el periodo neoliberal. Finalmente, recordó a las comunidades académicas que su formación se financia con recursos públicos, por lo que no deben perder de vista que es el pueblo quien sostiene a estas instituciones.

