Para millones de mexicanos, el acceso a plataformas de streaming o televisión por Internet forma parte de la rutina diaria. Servicios como Netflix para series y películas, Disney para transmisiones deportivas y documentales, o Amazon Prime como complemento del entretenimiento, se han vuelto casi indispensables. Sin embargo, para muchos usuarios, pagar varias suscripciones mensuales no siempre es financieramente viable.
En este contexto han proliferado aplicaciones y dispositivos que se conectan directamente al televisor y prometen concentrar múltiples servicios en una sola opción a un costo considerablemente menor. Generalmente, el usuario paga a un intermediario entre 99 y 199 pesos al mes para acceder a miles de series, eventos deportivos y documentales de todo el mundo.
En otros casos, se trata de un aparato físico que cuesta entre 700 y 999 pesos, se paga una sola vez y ofrece acceso ilimitado a un extenso catálogo de contenidos disponibles en Internet, sin necesidad de suscripciones adicionales.
Un “ahorro” que puede jugar en contra
Lo que aparenta ser una solución innovadora o una muestra de ingenio tecnológico puede esconder riesgos graves. Especialistas advierten que la mayoría de estas aplicaciones y dispositivos no sólo operan de forma ilegal, sino que también pueden contener software malicioso que otorga a ciberdelincuentes acceso total a la información almacenada en celulares, computadoras y otros equipos conectados a la red WiFi del hogar.
De acuerdo con datos recientes de The Competitive Intelligence Unit (The CIU), más del 70 por ciento de los internautas en México, equivalente a 72.49 millones de personas, utiliza plataformas de streaming.
Cuando los usuarios encuentran este tipo de servicios en Internet o incluso ofrecidos en plazas comerciales, resulta difícil sospechar que se trate de un fraude. Tras instalarlos, el contenido suele reproducirse sin problema, lo que refuerza la falsa sensación de seguridad. Sin embargo, detrás de esa facilidad de acceso puede abrirse la puerta a ataques cibernéticos sin que el consumidor lo note.
Expertos en ciberseguridad de empresas como Fortinet, Eset y Kaspersky señalan que muchas de estas plataformas ilegales incluyen virus que, con el tiempo, comprometen la seguridad de todos los dispositivos conectados a la red doméstica.
Con la proximidad del Mundial de futbol, y considerando que todos los partidos se transmitirán exclusivamente a través de una sola plataforma (Vix), este tipo de servicios pirata será cada vez más visible. Contratarlos, advierten los especialistas, puede convertirse en un verdadero “autogol”: los cibercriminales encontrarán cómo vulnerar los sistemas y el usuario terminará pagando las consecuencias.
La advertencia de los expertos
Arturo Torres, director de inteligencia contra amenazas en FortiGuard Labs de Fortinet para América Latina y el Caribe, explica:
“En México es muy común la venta de estos dispositivos que se conectan a la televisión y te dan acceso a todos los canales y películas.
Muchos de esos equipos están ‘crackeados’ y, al usarlos, infectan las televisiones. Desde ahí comienzan a moverse dentro de la red doméstica, escanean qué otros dispositivos están conectados al WiFi. No hay que olvidar que las televisiones actuales tienen micrófonos, pueden grabar conversaciones y recopilar información.”
Por su parte, Isabel Manjarrez, investigadora de Kaspersky, coincide en el riesgo:
“Es muy común encontrar dispositivos que ya vienen infectados desde su compra. No se adquieren en tiendas oficiales, sino en el mercado pirata.
Las famosas TV Box parecen algo mágico: las conectas y convierten cualquier pantalla en una Smart TV con todas las plataformas desbloqueadas. Pero hay que preguntarse cómo es posible que todo esté abierto y se actualice constantemente. Eso lo estás conectando directamente a tu red de Internet.”
La especialista subraya que el problema no se limita a los teléfonos celulares:
“El malware puede afectar computadoras, televisiones, asistentes de voz como Alexa, relojes inteligentes y cualquier otro dispositivo conectado. El riesgo surge desde el momento en que se compra tecnología fuera de canales oficiales.”
David González, investigador de seguridad informática en Eset, agrega que estos aparatos pueden estar modificados para incluir:
“Software malicioso, troyanos o sistemas de espionaje que recopilan información y la venden en el mercado negro.
Al estar conectados a la misma red WiFi, pueden comprometer otros dispositivos del hogar y propagar infecciones avanzadas.”
El Mundial, un detonante
La próxima Copa del Mundo no se transmitirá completamente por televisión abierta. Vix, plataforma de streaming de Televisa, será la única con acceso total a los partidos, mediante un paquete con un costo de 499 pesos.
Este escenario propicia el aumento de ofertas ilegales de aplicaciones y dispositivos pirata que prometen transmitir todos los encuentros sin costo adicional.
“Cada vez que hay un evento deportivo de gran convocatoria, vemos un incremento en este tipo de plataformas o aplicaciones”, advierten los especialistas.
El consenso entre expertos es claro: se debe desconfiar de estos servicios que se anuncian abiertamente en redes sociales o sitios no oficiales. El intento de ahorrar unos pesos puede derivar en el acceso de ciberdelincuentes a cuentas bancarias, información personal y sistemas de seguridad del hogar.
Gonzalo Rojón, director de análisis de The CIU, recomienda:
“El consejo más básico es evitar dispositivos que no estén certificados. Existen opciones legales y reconocidas por las autoridades, como Roku, que son accesibles y no representan un riesgo.”
El problema principal, añade, es que estos aparatos permiten a los atacantes acceder a múltiples dispositivos conectados, incluso cámaras de seguridad, lo que les da una visión completa de la vida cotidiana del usuario.
Señales de alerta
Existen indicios que pueden advertir que una aplicación o dispositivo ha comprometido la red doméstica. El primero suele ser la inestabilidad del Internet, seguido de una navegación más lenta y tiempos de carga prolongados.
Posteriormente, los dispositivos comienzan a funcionar con lentitud, como si estuvieran sobrecargados, una señal clara de que algo más está operando en segundo plano.

