Siria iniciará 2026 con una nueva moneda nacional tras el levantamiento de sanciones

Siria comenzará el año 2026 con una profunda transformación en su sistema monetario. El gobernador del Banco Central sirio, Abdulqader al Hasriya, anunció que a partir del 1 de enero de 2026 entrará en circulación una nueva moneda nacional, la cual sustituirá de manera gradual a la actual libra siria, severamente devaluada tras más de una década de guerra civil y aislamiento económico.

En un comunicado oficial, Al Hasriya calificó la medida como “un momento crucial en la historia financiera y económica del país”, al considerar que representa una oportunidad para sentar las bases de una nueva etapa de estabilidad y reconstrucción. Según explicó, el lanzamiento de la nueva moneda busca reflejar los cambios políticos recientes y materializar los avances alcanzados tras la caída del régimen del expresidente Bashar al Assad.

“El inicio de una nueva moneda simboliza una nueva oportunidad de éxito para la nueva Siria”, afirmó el gobernador, quien subrayó que el proceso de sustitución será ordenado, gradual y transparente, con el objetivo de evitar impactos negativos en la población y en la actividad económica. Detalló que la implementación ha sido autorizada mediante un decreto y que el Banco Central trabaja en un mecanismo que garantice una transición fluida entre ambas monedas.

Al Hasriya adelantó que los detalles técnicos del proceso —incluidos los plazos, las denominaciones, el tipo de cambio inicial y los procedimientos para el canje de la moneda actual— serán explicados en una conferencia de prensa programada para el próximo domingo. Asimismo, indicó que se implementarán campañas de información para que la ciudadanía conozca el funcionamiento del nuevo sistema monetario y tenga certidumbre durante la transición.

El anuncio se produce en un contexto internacional favorable para Damasco, luego de que Estados Unidos confirmara el levantamiento definitivo de las sanciones impuestas en el marco de la Ley César. Dichas sanciones habían sido el principal instrumento legal para aislar al antiguo régimen de Bashar al Assad, acusado de cometer crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad durante el conflicto armado.

El levantamiento de estas restricciones abre la puerta al regreso de Siria a los mercados internacionales y al restablecimiento de relaciones financieras con otros países, factores que el gobierno considera clave para estabilizar su economía y atraer capital extranjero. En este escenario, la introducción de una nueva moneda es vista como una señal política y económica dirigida a generar confianza entre inversionistas y organismos internacionales.

De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, la reconstrucción de Siria requerirá al menos 200 mil millones de euros para restablecer la infraestructura básica destruida durante casi catorce años de guerra, incluidos sistemas de energía, agua, transporte, vivienda y servicios públicos esenciales. Las autoridades sirias consideran que el retorno de la inversión extranjera será indispensable para cubrir estas necesidades y reactivar el crecimiento económico.

Analistas señalan que el éxito de la nueva moneda dependerá no solo de su diseño técnico, sino también de la estabilidad política, la disciplina fiscal y la capacidad del Estado para controlar la inflación y recuperar la confianza de la población, que durante años ha sufrido una fuerte pérdida de poder adquisitivo. En ese sentido, el anuncio marca el inicio de una etapa decisiva para el futuro económico de Siria.

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