A un mes del ataque, Venezuela afirma que “hay paz” y exige la liberación de Maduro

Al cumplirse 31 días del ataque militar ejecutado por Estados Unidos contra Venezuela y de la captura del presidente Nicolás Maduro, Caracas fue escenario de movilizaciones masivas encabezadas por militantes chavistas, sindicatos, organizaciones estudiantiles, movimientos sociales, milicianos y comuneros, quienes salieron a las calles para exigir la liberación del mandatario y rechazar lo que califican como una agresión imperialista.

Así lo señaló la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien ofreció un balance nacional en horas de la noche, a un mes de la ofensiva militar estadounidense. Afirmó que “Venezuela está en paz, en calma y tranquila”, aunque subrayó que existe un reclamo generalizado por la liberación del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores.

Rodríguez destacó que solo un sector minoritario de la población respaldó la agresión desde posiciones extremistas, mientras que la mayoría del pueblo venezolano prioriza la preservación de la paz y la estabilidad. “El extremismo ha quedado completamente aislado de la vida nacional”, enfatizó.

Explicó que, tras el ataque, el país ha venido “construyendo espacios de encuentro” para impulsar una política de carácter nacional. “La política en Venezuela debe nacionalizarse, debe hacerse entre venezolanos”, recalcó.

Asimismo, se refirió a su reunión con la representante de Estados Unidos en Caracas, Laura Dogu, y aseguró que sostuvieron “un diálogo franco”. Añadió que una amplia mayoría de los venezolanos coincide en que las diferencias con Estados Unidos deben resolverse mediante canales diplomáticos.

El interés petrolero de Washington

Desde el 3 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump, mientras presumía una operación militar “espectacular” y “sin precedentes”, dejó en claro que el principal —si no el único— interés de Washington son las vastas reservas petroleras de Venezuela.

En este contexto, Delcy Rodríguez ha logrado asumir el control del Estado y de la conducción del país, consolidándose como una figura de liderazgo reconocida por los distintos actores nacionales, incluidas las fuerzas armadas, que la proclamaron comandante en jefe.

No obstante, la agenda política de las últimas semanas ha estado dominada por el explícito interés petrolero de la Casa Blanca. El pasado 15 de enero, Rodríguez presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de reforma a la Ley de Hidrocarburos, que introduce cambios sustanciales para permitir una mayor participación de inversionistas y operadores privados, en especial extranjeros. La reforma fue aprobada y entró en vigor en un plazo de dos semanas.

Otro hecho relevante fue el anuncio de una ley de amnistía general, que permitió la liberación de cientos de personas detenidas por hechos vinculados a la violencia política. A ello se sumó la reciente designación de representantes diplomáticos en Washington y Caracas, concretada pocas horas antes de cumplirse el primer mes de los bombardeos, lo que terminó de configurar el escenario delineado por el secretario de Estado, Marco Rubio, poco después del ataque, y reiterado por Laura Dogu tras reunirse con la presidenta encargada en el Palacio de Miraflores.

En un mensaje publicado en redes sociales, Dogu escribió: “Me reuní con Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez para reiterar las tres fases que el secretario Rubio ha planteado sobre Venezuela: estabilización, recuperación económica y reconciliación, y transición”. Según los hechos recientes, se observan avances en las dos primeras etapas, mientras que sobre la tercera aún no hay información concreta.

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