La Federación Internacional de Esgrima retira afiliación a la federación mexicana tras años de irregularidades

La Federación Internacional de Esgrima (FIE) resolvió desafiliar de manera definitiva a la Federación Mexicana de Esgrima (FME), como consecuencia de las múltiples irregularidades detectadas durante la prolongada gestión de su expresidente, Jorge Castro Rea, quien permaneció al frente del organismo por más de dos décadas.

La decisión fue tomada durante el congreso anual de la FIE, celebrado en Manama, Baréin, donde el Comité Ejecutivo del organismo rector informó que la expulsión se sustenta en lo establecido en el artículo dos de sus estatutos, el cual fija los requisitos que deben cumplir las federaciones nacionales para mantener su afiliación.

De acuerdo con dicho artículo, una federación solo puede ser reconocida si cuenta con estatutos alineados con las reglas fundamentales de la FIE. Tras el análisis correspondiente, el organismo internacional concluyó que la FME no cumplía con estas condiciones, lo que derivó en su exclusión formal.

Esta medida se suma a la sanción impuesta recientemente al propio Castro Rea, quien fue suspendido por tres ciclos olímpicos, lo que equivale a una inhabilitación de 12 años para participar en cualquier actividad relacionada con la esgrima. La sanción llegó luego de ocho años de procesos legales y disputas dentro y fuera del ámbito deportivo.

Para Luis Jiménez, abogado y representante legal de la asociación queretana de esgrima —una de las instancias que impulsó las denuncias contra el exdirigente—, ambas resoluciones marcan el cierre de una etapa caracterizada por prácticas irregulares. “Con estas dos decisiones se termina un imperio de corrupción que se gestó por más de 20 años”, afirmó.

Jiménez explicó que uno de los señalamientos más graves contra Castro Rea fue la presunta falsificación de un documento en el que, supuestamente, la FIE lo reconocía como presidente de la federación mexicana. Dicho documento habría sido utilizado para engañar a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y así mantenerse en el cargo entre 2017 y 2021.

“Ese documento le permitió perpetuarse en el puesto, conservar el control de la esgrima en México y ampliar su poder. Hoy, finalmente, está vetado”, añadió el abogado.

La crisis institucional de la esgrima mexicana se hizo más evidente en 2023, cuando la FIE desconoció formalmente a Castro Rea como presidente de la FME y lo declaró “ilegal”. A partir de ese pronunciamiento, la Conade, entonces dirigida por Ana Guevara, revocó el Registro Único del Deporte (RUD) a la federación, al constatar que no contaba con afiliación vigente ante la FIE y que sus actas de asamblea carecían de validez jurídica.

Pese a este escenario, Castro Rea continuó operando mediante una asociación civil denominada Federación Mexicana de Esgrima AC, la cual recibió respaldo del Comité Olímpico Mexicano (COM) y de su presidenta, María José Alcalá. A través de esa figura, se convocaron selectivos nacionales y procesos clasificatorios a competencias internacionales, aunque dichos procedimientos no contaron con el reconocimiento de las autoridades deportivas correspondientes.

Durante la gestión de Castro Rea también se presentó uno de los episodios más polémicos de la esgrima nacional: el caso de Paola Pliego, quien fue excluida de los Juegos Olímpicos de Río 2016 por un presunto dopaje que posteriormente se comprobó como falso, situación que generó un fuerte impacto en la credibilidad de la federación.

Con la desafiliación de la FME por parte de la FIE, la esgrima mexicana enfrenta ahora el reto de reestructurar su organización y recuperar la legitimidad institucional ante los organismos nacionales e internacionales, en un intento por dejar atrás años de conflictos, sanciones y controversias.

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