Este viernes dio comienzo oficialmente en la ciudad de Milán la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.
El acto inaugural se desarrolla en el Estadio Olímpico San Siro y tiene una duración estimada de tres horas. La producción del espectáculo está a cargo de Balich Wonder Studio y marca el arranque formal de las competencias, que se disputarán durante dos semanas y concluirán el próximo 22 de febrero en distintas sedes del norte de Italia.
El programa contempla presentaciones de reconocidas figuras de la música internacional, entre ellas Mariah Carey, ganadora de cinco premios Grammy; la cantante italiana Laura Pausini; y el tenor Andrea Bocelli.
De manera paralela al evento principal en Milán, se realizan actividades en otros puntos del mapa olímpico, con ceremonias simultáneas y desfiles de atletas en Predazzo, Livigno y Cortina d’Ampezzo.
México participa en esta edición con los deportistas Donovan Carrillo, en patinaje artístico; Allan Corona y Regina Martínez, en esquí de fondo; así como Sarah Schleper y Lasse Gaxiola, en esquí alpino.
Gaxiola, de apenas 17 años, competirá junto a su madre, Sarah Schleper, conformando la primera dupla madre-hijo en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. Esta es la undécima ocasión en la que una delegación mexicana toma parte en una justa olímpica invernal.
El ambiente en San Siro distó de lo habitual en unos Juegos de Invierno: la temperatura rondaba los 10 grados Celsius, el cielo permanecía despejado y no había rastro alguno de nieve durante la jornada inaugural.
Con esta edición, los Juegos Olímpicos regresan a Italia después de 20 años. No obstante, Milán-Cortina 2026 se caracteriza por ser la edición invernal más dispersa hasta ahora, con sedes repartidas en un área aproximada de 8 mil 500 millas cuadradas, equivalente a más de 22 mil kilómetros cuadrados, similar al tamaño del estado estadounidense de Nueva Jersey.
Además del histórico estadio San Siro —inaugurado hace un siglo, sede del AC Milan y el Inter de Milán, y que será demolido en los próximos años—, los atletas también participan en desfiles desde Cortina d’Ampezzo, en las Dolomitas; Livigno, en los Alpes; y Predazzo, en la provincia autónoma de Trento, algunos de ellos portando las banderas de sus respectivos países.
Esta distribución permitió que disciplinas de montaña como esquí alpino, bobsleigh, curling y snowboard estuvieran representadas en el Desfile de las Naciones sin que los asistentes tuvieran que trasladarse largas distancias hasta Milán.
La ceremonia de clausura, prevista para el 22 de febrero, se celebrará en Verona, ciudad inmortalizada como el escenario de “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare.
El espectáculo inaugural incluyó múltiples referencias al patrimonio cultural italiano, como una actuación de Andrea Bocelli; presentaciones de bailarines formados en la academia del Teatro alla Scala; un homenaje al diseñador Giorgio Armani, fallecido el año pasado a los 91 años; y un desfile de moda con creaciones del modista en los colores de la bandera italiana: rojo, blanco y verde.
El guion de la ceremonia incorporó elementos de la ópera, el arte, la literatura y la arquitectura, además de una exaltación de la historia y la belleza del país, con especial énfasis en el concepto de “La Dolce Vita”, título también de la icónica película de Federico Fellini de 1960.
Entre los segmentos destacados del espectáculo producido por Marco Balich figuraron bailarines reinterpretando esculturas de mármol del artista del siglo XVIII Antonio Canova; personajes caracterizados como los compositores Giacomo Puccini, Gioachino Rossini y Giuseppe Verdi; y enormes tubos de pintura roja, azul y amarilla —los colores primarios— flotando sobre el escenario, antes del desfile de figuras que simbolizaban la creatividad y el legado italiano.
Otras referencias culturales evocaron a la antigua Roma, el Renacimiento, el Carnaval de Venecia y tradiciones emblemáticas del país en ámbitos como la gastronomía y la literatura, con alusiones a obras como Pinocho y La Divina Comedia de Dante Alighieri.
Laura Pausini fue la encargada de interpretar el himno nacional italiano en Milán, mientras que un coro se sumó de forma remota desde Cortina d’Ampezzo.
Como guiño adicional a la cultura local, la actriz italiana Sabrina Impacciatore, conocida por su participación en White Lotus, condujo un segmento que recorrió un siglo de historia olímpica, mostrando la evolución del equipamiento, la indumentaria deportiva y la música. Asimismo, la actriz y comediante Brenda Lodigiani protagonizó una intervención dedicada a los populares gestos manuales italianos, frecuentemente utilizados como forma de comunicación cotidiana.

