Bad Bunny y la reinterpretación del Supertazón desde la periferia

Cuando Bad Bunny pronunció “God bless America” durante el espectáculo de medio tiempo del Supertazón —una frase común en inglés para aludir a Estados Unidos— y enseguida comenzó a mencionar países de todo el continente, el gesto operó tanto como juego lingüístico como posicionamiento simbólico. En español, “América” designa al conjunto del continente y no únicamente a una nación; esa distinción resultó significativa para millones de espectadores que seguían la transmisión desde distintos puntos del hemisferio.

En México, Puerto Rico y entre comunidades latinas en territorio estadunidense, la presentación fue interpretada como algo que trascendía el entretenimiento. Diversas voces la describieron como un acto de afirmación cultural: un intérprete que canta en español ocupando uno de los escaparates más influyentes de la industria cultural de Estados Unidos sin adaptar su idioma, en un contexto donde —según señalan sectores latinoamericanos— la creciente visibilidad cultural coexiste con fragilidades en el plano político.

Un mensaje de inclusión

En buena parte de América Latina existe resistencia a que el término “americano” se asocie exclusivamente con Estados Unidos. Al enunciar “God bless America” y luego expandir el significado para abarcar múltiples naciones, el artista puertorriqueño convirtió esa fricción semántica en un mensaje integrador.

La escritora boliviana Liliana Colanzi, doctora en literatura comparada por la Universidad de Cornell, compartió en redes sociales una interpretación en la que calificó el momento como un acto de resignificación cultural desde la periferia hacia el centro. A su juicio, la intervención consistió en irrumpir en uno de los mayores escenarios simbólicos del poder cultural estadunidense y transformarlo en una celebración de la identidad latinoamericana.

Colanzi sostuvo que se trató de una puesta en escena consciente de la historia colonial de América Latina y de Puerto Rico, que no sólo la evocó sino que la cuestionó mediante una energía estética que dialoga con la tradición modernista de la “antropofagia” cultural: apropiarse de los códigos dominantes para reconfigurarlos.

No obstante, existen miradas distintas. José Manuel Valenzuela, investigador en estudios culturales de El Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana, advirtió que asumir que el valor cultural emana exclusivamente de Estados Unidos responde a una visión históricamente moldeada por relaciones de poder y por la centralidad mediática de ese país. Desde su perspectiva, el hito protagonizado por Bad Bunny es significativo, pero no elimina las asimetrías estructurales que hacen que estos desplazamientos simbólicos resulten excepcionales.

Por su parte, Vanessa Díaz, profesora asociada de estudios chicanos y latinos en la Universidad Loyola Marymount y coautora de P FKN R: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia, planteó que la actuación evidencia una transformación en la noción de corriente dominante dentro de Estados Unidos. Señaló que el artista no ocupa un margen alternativo, sino que forma parte del mainstream contemporáneo, aunque éste ya no esté definido exclusivamente por la música en inglés ni por audiencias blancas.

Añadió que la sorpresa generada no radica únicamente en que un cantante en español haya llegado al escenario del Supertazón, sino en que lo hiciera tras consolidar durante años un éxito global que incluye a públicos que no necesariamente hablan su idioma.

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