En diversas ciudades de Estados Unidos, la Copa Mundial de la FIFA 2026 comienza mucho antes del silbatazo inicial: inicia con la planificación de rutas logísticas. Las cadenas de suministro trabajan para anticipar congestiones en el tránsito, distribución de mercancías, traslado de artículos promocionales y uniformes deportivos, además de enfrentar limitaciones de almacenamiento ante la llegada masiva de aficionados internacionales desde la fase de grupos.
Según la firma especializada DB Group, el transporte aéreo, marítimo y terrestre experimentará un incremento considerable en el movimiento de productos vinculados con la organización del certamen, equipamiento de selecciones, mercancía minorista y dispositivos electrónicos, lo que eleva las exigencias en materia de cumplimiento normativo y documentación.
El carácter inédito del torneo —con 48 selecciones, 104 encuentros y tres países anfitriones— añade complejidad operativa. Cada envío debe superar inspecciones de seguridad y procesos regulatorios y aduaneros más estrictos. Especialistas advierten que las autoridades podrían reforzar los controles, provocando revisiones adicionales, mayores tiempos de verificación y un escrutinio documental más riguroso. Frente al aumento en reservas aéreas y hoteleras, grandes operadores logísticos recurren a sistemas de inteligencia artificial predictiva para optimizar rutas y anticipar cuellos de botella.
La coexistencia de tres marcos regulatorios —Estados Unidos, México y Canadá— implica enfrentar distintas normativas aduaneras, aranceles y requisitos de cumplimiento. Errores o documentación incompleta pueden traducirse en retrasos y sanciones relevantes. Incluso las rutas comerciales habituales podrían registrar demoras de días o semanas si no se prevén soluciones multimodales en periodos de alta demanda, advierte DB Group en su más reciente informe sobre el torneo.
En noviembre de 2024, la FIFA designó a Rock-it Cargo como proveedor logístico oficial para la Copa. La empresa, con experiencia previa en el Mundial de Clubes 2025, asumió la planificación de transporte internacional y gestión aduanera en las sedes. No obstante, durante ese torneo se registraron demoras en envíos y dificultades operativas que evidenciaron los retos del modelo.
Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos muestran niveles históricos de carga y pasajeros en puertos estratégicos como Miami, Los Ángeles y Houston, generando retrasos en la liberación de mercancías, según reportes de ELI Logistix. Además, la coincidencia con temporadas de alto consumo en Norteamérica reduce la disponibilidad de transporte comercial y encarece los fletes para los operadores del torneo.
Otro reto lo representan las “zonas limpias” establecidas por la FIFA alrededor de los estadios, diseñadas para restringir actividades comerciales no autorizadas. Especialistas coinciden en que la mejor estrategia para evitar que cargamentos de uniformes o equipo técnico queden detenidos en aduanas es la integración de herramientas basadas en inteligencia artificial y sistemas de rastreo GPS.
Aeropuertos como los de Nueva York, Los Ángeles y Atlanta ya aplican programas de horarios asignados que priorizan mercancías esenciales y postergan la descarga de envíos secundarios. En este escenario, comprender el impacto logístico integral del torneo resulta clave para prevenir retrasos y sobrecostos en uno de los eventos deportivos más complejos en la historia reciente.

