Persisten los actos de violencia pese a protocolos de seguridad en los estadios

Las medidas implementadas para frenar la violencia en el futbol mexicano no han logrado erradicar los enfrentamientos entre aficionados, que continúan ocurriendo tanto dentro como fuera de los estadios. Un ejemplo reciente se registró en las inmediaciones del estadio Sergio León Chávez, en Irapuato, donde seguidores radicales de la Trinca Fresera y Guadalajara protagonizaron disturbios antes y después del encuentro.

De acuerdo con reportes municipales, los grupos involucrados derribaron vallas, rompieron botellas y bloques de concreto, y utilizaron piedras para agredir a simpatizantes rivales con el objetivo de despojarlos de banderas y camisetas. El saldo fue de 10 personas lesionadas, además de dos policías heridos. Aunque la Liga MX ha reforzado los controles de acceso a los recintos, los hechos violentos siguen trasladándose a las zonas aledañas, donde la responsabilidad recae principalmente en las autoridades locales.

Durante la temporada 2025, que incluyó los torneos Clausura y Apertura, 807 personas fueron detenidas y mil 288 expulsadas de los estadios por infringir los códigos de conducta, según cifras oficiales del torneo. En Ciudad de México y Guadalajara, ciudades que serán sede del Mundial 2026, se registraron los casos más graves, incluyendo la muerte de Rodrigo Mondragón y José Eduardo Ramírez, ambos en hechos relacionados con partidos de futbol fuera de los inmuebles deportivos.

Mondragón perdió la vida el 26 de octubre, tras asistir al encuentro entre Cruz Azul y Monterrey en el estadio Olímpico Universitario, luego de ser detenido y presuntamente estrangulado por personal de seguridad en el estacionamiento. Ese mismo fin de semana, en Zapopan, el adolescente José Eduardo, de 16 años, fue asesinado con arma blanca tras la serenata que aficionados de Chivas ofrecieron a su equipo, en un ataque atribuido a presuntos seguidores del Atlas. La Universidad de Guadalajara condenó los hechos y subrayó que el deporte debe fomentar convivencia y no violencia.

El reglamento de seguridad de la FIFA establece que la protección dentro y fuera de los estadios corresponde a las autoridades policiales y locales, aunque en algunos casos esta función se delega a empresas privadas, con la policía en labores de respaldo. El organismo advierte que un despliegue excesivo de fuerza puede generar un ambiente intimidante para los asistentes y afectar la experiencia del espectáculo.

Imágenes difundidas tras el partido Irapuato-Guadalajara muestran a decenas de aficionados persiguiéndose con piedras y botellas. Testimonios señalan que las provocaciones verbales comenzaron horas antes del juego y escalaron a agresiones físicas con la llegada de los grupos de animación. Desde el descenso del club local en la temporada 2003-04, el inmueble no había albergado partidos oficiales de primera división.

El impacto del Fan ID

Luego de los hechos violentos ocurridos en marzo de 2022 en el estadio Corregidora, la Liga MX implementó el sistema Fan ID, basado en reconocimiento facial, para identificar a los asistentes. Aunque esta herramienta permitió aumentar el número de expulsiones y sanciones, los incidentes continuaron en zonas externas. En noviembre pasado, por ejemplo, se reportaron enfrentamientos entre aficionados del América y Toluca fuera del hotel de concentración del club capitalino.

Otros episodios recientes incluyen riñas en el estadio Universitario antes del Tigres-América, la expulsión de 34 personas en el Chivas-FC Juárez por agresiones a familiares de un jugador, y conatos de bronca en los alrededores del estadio Olímpico Benito Juárez durante el FC Juárez-Pumas.

A menos de siete meses del inicio de la Copa del Mundo, la violencia asociada al futbol sigue siendo un desafío pendiente, mientras las estrategias actuales no logran frenar de manera definitiva las conductas más extremas derivadas de la rivalidad deportiva.

Recientes

Más noticias