Alertan por condiciones críticas en internado infantil de Guerrero

Las deficiencias en infraestructura y atención persisten en el internado de educación primaria Emiliano Zapata Salazar, localizado en la comunidad de Alpoyeca, Guerrero, donde actualmente reciben atención 120 estudiantes, en su mayoría niños indígenas de la región Montaña Alta, durante el ciclo escolar 2025-2026.

La denuncia fue realizada por Ulises Flores Santiago, supervisor de la zona escolar 202, quien advirtió que el plantel continúa operando en condiciones que no garantizan una estancia digna ni segura para los menores.

En declaraciones concedidas a La Jornada, el docente hizo un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para que conozca de primera mano la situación del internado. “Necesitamos que nos escuche, que venga y vea las condiciones tan difíciles en las que seguimos trabajando”, expresó.

Diagnóstico sin soluciones de fondo

Flores Santiago recordó que desde septiembre pasado el gobierno estatal elaboró un diagnóstico técnico del plantel, en el que se identificaron carencias graves, como la inexistencia de una barda perimetral, la urgencia de un comedor adecuado, así como la falta de equipamiento en dormitorios y talleres.

Sin embargo, señaló que los avances han sido mínimos. “Hasta ahora únicamente se entregaron 100 colchones. No ha habido más respuestas”, lamentó.

El supervisor subrayó que el internado representa, para muchos de los alumnos, la única posibilidad real de acceder a la educación básica, especialmente para niños provenientes de municipios como Cochoapa el Grande y Metlatónoc, así como de comunidades más apartadas donde predominan las lenguas mixteca y tlapaneca.

Apoyo ciudadano insuficiente

Ante la falta de respaldo institucional, el internado ha sobrevivido gracias a donaciones de particulares y al apoyo del gobierno municipal. “Hemos recibido ayuda de personas solidarias: nos donaron un refrigerador, y el presidente municipal de Alpoyeca, Grahube de Jesús Rosales, ha buscado respaldarnos, pero eso no alcanza para cubrir todas las necesidades”, explicó.

El profesor enfatizó que la problemática no es exclusiva de este plantel. Desde su perspectiva, la implementación de la Nueva Escuela Mexicana debería impulsar un trabajo colectivo que beneficie a todos los internados del estado, muchos de los cuales enfrentan condiciones similares.

“No pedimos privilegios; pedimos dignidad para los niños”, afirmó.

Espacios indignos para los alumnos

Entre las principales exigencias, Flores Santiago destacó la necesidad de contar con áreas adecuadas para la alimentación, con mesas y sillas en buen estado, un comedor limpio y funcional, así como camas y espacios mínimos de resguardo personal en los dormitorios.

“Ni siquiera tienen un lugar donde guardar sus pocas pertenencias”, señaló.

Falta de personal y riesgos de seguridad

A las deficiencias materiales se suma la escasez de personal, especialmente para garantizar la seguridad de los menores. Actualmente, explicó, un solo velador cuida a más de 100 niños durante la noche, pese a que el plantel no cuenta con barda perimetral.

Además, indicó que no existe personal femenino suficiente para la atención y resguardo de las niñas, lo que incrementa la vulnerabilidad.

Otro punto crítico es la negativa de la autoridad educativa estatal a autorizar nuevas plazas. Según Flores Santiago, el argumento oficial es que existe “exceso de personal”, aunque muchos de los docentes cumplen funciones en talleres como panadería o corte y confección, y no pueden ser reasignados a clases regulares.

Incluso, afirmó, se les ha informado que estos talleres podrían desaparecer por considerarse obsoletos o representar riesgos para los alumnos.

Llamado a una solución estructural

Finalmente, el supervisor solicitó la intervención directa de la presidenta para sensibilizar tanto a la Secretaría de Educación de Guerrero como a la Secretaría de Educación Pública, con el fin de atender de manera integral las carencias de infraestructura, personal y recursos que afectan a los internados.

“En estos espacios se educa a los niños más vulnerables del país. No pueden seguir funcionando así”, concluyó.

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