La Suprema Corte de Estados Unidos dio señales de estar dispuesta a propinar un nuevo golpe a los derechos de las personas transgénero, al perfilarse a favor de validar las leyes estatales que impiden que niñas y adolescentes trans participen en equipos deportivos escolares femeninos.
Durante más de tres horas de audiencias, la mayoría conservadora del tribunal —que en el último año ha emitido resoluciones adversas a la comunidad trans— planteó argumentos orientados a sostener que estas prohibiciones no contravienen ni la Constitución ni el Título IX, la legislación federal que prohíbe la discriminación por sexo en el ámbito educativo.
Actualmente, más de dos decenas de estados gobernados por republicanos han aprobado normas de este tipo. En instancias previas, tribunales inferiores fallaron a favor de atletas trans que impugnaron las leyes en Idaho y Virginia Occidental, decisiones que ahora están bajo revisión del máximo tribunal.
El debate jurídico se inscribe en un contexto político más amplio, marcado por la agenda del presidente Donald Trump, quien desde el inicio de su segundo mandato ha impulsado medidas contra las personas transgénero, como su exclusión de las fuerzas armadas y la afirmación oficial de que el género es inmutable y definido al nacer.
Los ministros analizan la tensión entre las denuncias de discriminación por sexo presentadas por atletas trans y el argumento central de los estados, que sostienen que las restricciones son necesarias para garantizar la equidad competitiva en los deportes femeninos.
Uno de los casos clave es el de Idaho, donde Lindsay Hecox, de 25 años, demandó el derecho a competir en los equipos femeninos de atletismo y cross country de la Universidad Estatal de Boise. Su abogada, Kathleen Hartnett, explicó ante la Corte que Hecox no logró integrar dichos equipos porque “no era lo suficientemente rápida”, aunque sí participó en futbol y atletismo a nivel de clubes.
En Virginia Occidental, el caso involucra a Becky Pepper-Jackson, una estudiante de 15 años que ha tomado bloqueadores de la pubertad, se identifica públicamente como niña desde los ocho años y cuenta con un acta de nacimiento que la reconoce como mujer. Es la única persona trans que ha solicitado competir en deportes femeninos en ese estado.
El tema ha dividido a figuras destacadas del deporte. Atletas como Martina Navratilova, Summer Sanders, Donna de Varona y Kerri Walsh-Jennings han expresado su respaldo a las prohibiciones estatales. En contraste, deportistas como Megan Rapinoe, Becky Sauerbrunn, Sue Bird y Breanna Stewart han manifestado su apoyo a las atletas transgénero.
El procurador general de Idaho, Alan Hurst, defendió la legislación de su estado al afirmar que es “indispensable para asegurar una competencia justa”, ya que, en su opinión, existen diferencias evidentes entre hombres y mujeres en el ámbito deportivo.
De acuerdo con datos del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos alrededor de 2.1 millones de adultos y 724 mil adolescentes de entre 13 y 17 años se identifican como personas transgénero.
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