China aseguró que no ha perseguido de manera intencional un superávit comercial y expresó su disposición a convertirse en “el mercado del mundo”, además de su tradicional papel como centro manufacturero global. Así lo afirmó el viceprimer ministro He Lifeng durante su participación en el Foro Económico Mundial (FEM), celebrado en Davos, Suiza.
En su intervención, el funcionario subrayó que el país asiático planea aprovechar el tamaño de su mercado interno para impulsar con mayor fuerza las importaciones. “No solo estamos dispuestos a ser la fábrica del mundo, sino, con mayor determinación, a ser el mercado del mundo”, sostuvo ante líderes políticos y empresariales.
El mensaje se produce después de que China registrara un superávit comercial histórico, situación que ha generado inquietud entre varios de sus socios comerciales. Durante el último año, la fuerte demanda internacional de productos chinos permitió a la segunda economía más grande del planeta amortiguar el impacto de las políticas comerciales impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump y la debilidad del consumo interno.
No obstante, el modelo basado en exportaciones también ha derivado en una sobrecapacidad productiva y ha incrementado el riesgo de represalias comerciales por parte de países que buscan proteger sus propias industrias manufactureras.
He Lifeng encabeza la delegación oficial de China en Davos, donde participan cerca de 2 mil 900 delegados, incluidos jefes de Estado —entre ellos Trump— y altos ejecutivos de los sectores tecnológico y financiero.
Durante su discurso, el viceprimer ministro criticó las medidas comerciales unilaterales adoptadas por algunos países. “Estas prácticas y acuerdos violan los principios fundamentales y las normas de la Organización Mundial del Comercio, debilitando seriamente el orden económico y comercial internacional”, afirmó.
En el ámbito agrícola, China cumplió su compromiso con Washington al adquirir alrededor de 12 millones de toneladas métricas de soya estadounidense antes de que finalice febrero, de acuerdo con fuentes del mercado citadas por Reuters.
Las compras se concretaron tras varios meses de ausencia de importaciones desde Estados Unidos, periodo que se extendió durante cuatro meses consecutivos desde septiembre, en el contexto de la guerra comercial. Esta situación redujo la participación de Estados Unidos en el mercado chino de soya del 21 al 15 por ciento.
El volumen comprometido se alcanzó la semana pasada mediante operaciones a gran escala realizadas por las empresas estatales Sinograin y Cofco, que concentraron las adquisiciones. En contraste, los procesadores privados continúan optando por proveedores de Argentina y Brasil, cuyos precios resultan más competitivos.
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