México encara la preparación para la Copa del Mundo 2026 con la expectativa de trascender más allá de lo logrado en torneos anteriores, conscientes de que el camino no solo dependerá del talento individual de los jugadores, sino de su capacidad para aprender de los fracasos recientes y superar las limitaciones históricas. Así lo afirma Luis Roberto Alves “Zague”, ex mundialista y goleador histórico del América, al analizar el sorteo del Grupo E que enfrentará al Tricolor con Sudáfrica, Corea del Sur y un representativo europeo que saldrá de la repesca entre Dinamarca, Irlanda, Macedonia del Norte y República Checa.
“México no sólo depende de un grupo cómodo para trascender en el Mundial, sino de encontrar el modo de cambiar de piel, de aprender de los fracasos de ediciones anteriores, incluida la eliminación en la primera ronda de Qatar 2022, y del compromiso de llegar a donde otras generaciones no pudieron, ya sea al quinto o al sexto partido”, explica Zague, destacando que la composición del grupo brinda oportunidades estratégicas para avanzar.
El análisis del ex delantero se complementa con la situación actual del equipo, que enfrenta la ausencia de varios elementos titulares por lesiones, entre ellos Luis Chávez, Rodrigo Huescas, César Huerta, Jesús Orozco Chiquete, Santiago Giménez y Edson Álvarez, quien aún se realiza estudios médicos. “Las bajas llegan en un mal momento, no es fácil. Muchas de las esperanzas de la afición están depositadas en jugadores como Giménez, sólo queda esperar por su recuperación”, agrega Zague, recordando que en el Mundial de Estados Unidos 1994, el Tricolor también sufrió eliminaciones tempranas pese a contar con figuras destacadas.
Según el calendario de la FIFA, los partidos ante Sudáfrica (11 de junio) y el ganador del repechaje europeo (24 de junio) se jugarán en el estadio Azteca, renombrado actualmente como Banorte, mientras que la visita de Corea del Sur se llevará a cabo en el estadio Akron de Guadalajara (18 de junio). Para mantener la condición de local en la Ciudad de México durante la ronda de dieciseisavos, el equipo deberá terminar primero en su grupo, enfrentando a un tercero proveniente de grupos con potencias como Brasil, Alemania, Países Bajos, España, Uruguay o el subcampeón Francia.
Zague subraya la importancia del apoyo de la afición y la conexión emocional entre jugadores y público: “Muchas veces el futbolista vive en una cajita de cristal, lo cual no le permite estar cerca del aficionado. El Mundial nos hace regresar al tiempo, es el sueño más grande que uno puede tener como profesional. Habrá 130 millones de aficionados apoyando al equipo. Se ha hecho todo en el sorteo para que llegue a cuartos de final, es con nuestra gente y en nuestra cancha”.
La preparación del equipo incluye una serie de partidos amistosos y de fogueo antes del Mundial. El Tricolor se medirá a Panamá y Bolivia en enero como visitante, luego jugará contra Islandia el 25 de febrero en Querétaro. Posteriormente, en la reinauguración del estadio Banorte, recibirá a Portugal con Cristiano Ronaldo el 28 de marzo y a Bélgica tres días después en Chicago. Según la dirección de selecciones nacionales, los jugadores convocados por Javier Aguirre tendrán una semana de descanso del 27 de abril al 1 de mayo, antes de iniciar concentración el 4 de mayo para los últimos partidos de preparación, con rivales todavía por definir.
Miguel España, ex mediocampista mundialista en México 1986, coincide en mantener el optimismo: “No vamos a tener una selección espectacular, pero Aguirre es un tipo serio y trabajador. Lo que falta es tiempo para afinar algunas cosas. Por cómo está el formato de competencia, el equipo va a avanzar y, si se enchufan, ¿por qué no soñar más allá de los octavos de final? Una Copa del Mundo nos invita a imaginarlo”.
Con la mayoría de los torneos europeos aún en curso, Aguirre se encuentra definiendo la próxima lista de convocados para la primera Fecha FIFA de 2026, año en que concluye su contrato como seleccionador nacional. La planificación del Tricolor apunta a optimizar el rendimiento en casa y aprovechar la ventaja de contar con estadios y rivales estratégicamente favorables para superar los límites que otras generaciones no lograron franquear.

