La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) sigue lidiando con las secuelas de agresiones expansionistas de Marruecos y Mauritania, actividades que contaron con el apoyo del régimen franquista en España. Así lo expresó el embajador de la RASD en México, Mohamed Salec Abdessamad, durante un evento en el Club de Periodistas de México, donde hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas para facilitar el retorno seguro de más de 180,000 saharauis que aún están desplazados, principalmente en campamentos en Argelia.
El diplomático recordó que el territorio del Sáhara Occidental fue sometido al dominio español tras el reparto colonial en la Conferencia de Berlín de 1884. Sin embargo, un dictamen de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 16 de octubre de 1975, estableció que el Sáhara Occidental no era una “terra nullius” en el momento de su colonización y que no existían vínculos de soberanía territorial que lo unieran a Marruecos o Mauritania.
Los planes expansionistas de estos países, respaldados por la antigua metrópoli y el régimen colonial francés, tenían como objetivo apoderarse de los recursos naturales del territorio saharaui, que es considerado uno de los más ricos de África y del mundo. Salec enfatizó que la importancia estratégica del Sáhara Occidental llevó a un pacto colonial en el contexto de la muerte de Franco, resultando en el Acuerdo Tripartito de Madrid del 14 de noviembre de 1975, diseñado para dividir el territorio entre Marruecos y Mauritania.
Desde finales de 1975, la población saharaui ha enfrentado una guerra caracterizada por graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo bombardeos con armas prohibidas, desapariciones forzadas y desplazamiento forzado. Como consecuencia, un gran número de ciudadanos saharauis se vieron obligados a huir hacia el sur de Argelia, donde actualmente se encuentran distribuidos en 31 campamentos en la zona de Tinduf.
El mismo día que se celebraba el cincuentenario de la RASD, Abdessamad subrayó la firme determinación de su gobierno de exigir la liberación de los territorios ocupados y de denunciar las violaciones sistemáticas de derechos humanos en estas áreas.
El embajador también destacó la importancia de la postura de México, que históricamente ha mantenido relaciones con la RASD y ha defendido el Derecho Internacional y la resolución pacífica de conflictos. Esta coherencia en su política exterior refuerza el apoyo a la causa saharaui y sus derechos.
A medida que la RASD conmemora 50 años desde su proclamación, el clamor por la liberación y el regreso seguro de los saharauis se mantiene tan relevante como nunca, desafiando a la comunidad internacional a actuar en consonancia con los derechos humanos y la justicia.
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