Jalisco se posiciona como el principal generador de biorresiduos del país, con más de 87 mil toneladas diarias de desechos orgánicos, un volumen que representa un valor económico potencial de 30 millones de pesos al día, pero que actualmente termina en vertederos, agravando la contaminación ambiental.
Ante este escenario, la asociación civil Reverdece y la empresa Eukariota presentaron la estrategia “Jalisco Verde y Circular”, una propuesta de bioeconomía circular orientada a transformar residuos agroindustriales, urbanos e industriales en bioproductos de alto valor comercial.
Entre los desechos que podrían aprovecharse se encuentran vinazas y bagazo de agave de la industria tequilera, lodos de plantas de tratamiento, residuos cárnicos y lácteos, rastrojo de maíz, suero lácteo, restos de caña, cáscaras de aguacate, arándanos descartados, excretas animales y residuos de poda urbana.
Los impulsores del proyecto advirtieron que la acumulación de estos residuos en rellenos sanitarios genera la emisión diaria de 87 mil toneladas de dióxido de carbono, un impacto que podría mitigarse mediante su transformación en biorrefinerías, evitando la liberación de gases de efecto invernadero.
El modelo plantea la sustitución gradual de combustibles fósiles por bioenergéticos, reduciendo la contaminación del aire y del suelo al incorporar estos desechos como insumos industriales en lugar de tratarlos como basura.
De acuerdo con los cálculos presentados, el aprovechamiento de la biomasa podría generar hasta 11 mil millones de pesos anuales, equivalentes a 6 por ciento del presupuesto estatal vigente. La estimación se basa en el ahorro que representaría producir biogás localmente frente a los costos de extracción, tratamiento e importación de gas natural.
La estrategia contempla la producción de biofertilizantes, bioestimulantes y biocarbón para el sector agropecuario; bioplásticos, micro y nanocelulosas, fibras naturales para la industria manufacturera; así como biopolímeros, biosolventes, biopinturas, biocosméticos, bioadhesivos y biolubricantes para el sector químico.
En el ámbito energético, el procesamiento de biomasa permitiría obtener biohidrógeno, biobutanol, bioetanol y biodiésel, ampliando la matriz energética del estado con fuentes renovables.
Los promotores reconocieron que el aprovechamiento de estos recursos enfrenta limitaciones estructurales: Jalisco carece de una red de biorrefinerías, de un sistema logístico estatal para el acopio de biomasa y de un marco normativo específico que impulse la transformación industrial.
La propuesta establece cinco ejes estratégicos: normativa, gestión de recursos, infraestructura, industria y mercado, alineados con los principios de la Estrategia Europea de Bioeconomía, que en 2023 generó ingresos por 2.7 billones de euros.
El plan prevé una estructura de financiamiento mixto, que combine recursos públicos, fondos internacionales y capital privado, para la instalación de plantas de procesamiento. Además, cuenta con apoyo técnico de la Universidad de Córdoba y promueve un esquema de colaboración entre gobierno, academia y sector empresarial.
Con esta iniciativa, Jalisco busca transformar un problema ambiental en una oportunidad económica y tecnológica, posicionándose como referente nacional en bioeconomía circular.
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