La autonomía universitaria no es un derecho adquirido de manera automática ni permanente, sino un principio que debe practicarse y resguardarse de forma constante, ya que resulta indispensable para que el conocimiento avance sin estar sujeto a intereses políticos, coyunturales o de grupo, señaló el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas.
Durante su visita a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el rector advirtió que la ausencia de autonomía debilita la libertad de cátedra, expone la investigación académica a presiones externas y pone en riesgo la formación de nuevas generaciones, al supeditarla a agendas pasajeras en lugar de criterios estrictamente académicos. Esto, dijo, compromete tanto el presente como el futuro de la educación superior y la capacidad de las universidades para formar profesionistas que respondan a las necesidades sociales.
Al dictar la conferencia titulada “Autonomía Universitaria como Garantía Constitucional: Libertad Académica, Gobierno Propio y Responsabilidad Pública”, Lomelí Vanegas precisó que la autonomía no exime a las instituciones de educación superior de rendir cuentas a la sociedad ni de ejercer con responsabilidad las funciones que les han sido encomendadas.
Acompañado por el rector de la UASLP, Alejandro Javier Zermeño Guerra, destacó que este principio también se expresa en los modelos de gobierno universitario, a través del funcionamiento de los órganos colegiados, los mecanismos de equilibrio institucional, la participación de estudiantes, académicos y personal administrativo, así como en los procesos de elección de autoridades y en la definición de planes de estudio y líneas de investigación.
Subrayó que cuando estas prácticas se desarrollan con transparencia, deliberación informada y apego a las normas internas, la autonomía se consolida; en cambio, cuando se desvirtúan, pierde su sentido y contenido.
Desde el Centro Cultural Universitario Bicentenario, el rector de la UNAM enfatizó que la defensa de la autonomía universitaria no es un tema aislado ni exclusivo de una sola institución, pues cualquier afectación a una universidad autónoma tiene repercusiones en todo el sistema de educación superior del país. Fortalecerla en una institución, explicó, beneficia al conjunto; debilitarla, en cambio, envía una señal de vulnerabilidad compartida.
Por ello, sostuvo que la solidaridad entre universidades públicas autónomas no debe entenderse únicamente como un acto simbólico, sino como una estrategia indispensable para preservar el carácter público, plural, crítico y democrático de estas instituciones.
Estas reflexiones se dieron en el marco del Diálogo Universitario “Autonomía universitaria y fiscalización superior: límites, equilibrios y corresponsabilidades”, en el que participaron rectores de cinco universidades públicas, el secretario general ejecutivo de la ANUIES, Luis Armando González Placencia, así como representantes de la Auditoría Superior de la Federación.

