La Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, ha dado luz verde a la reautorización de un controvertido programa de vigilancia por tres años, a tan solo días de su expiración, prevista para este viernes. Esta decisión llegó con la inclusión de nuevas medidas de supervisión, aunque no se exigió la orden judicial solicitada por los críticos del programa.
El proyecto de ley fue aprobado con un total de 235 votos a favor y 191 en contra, gracias a la colaboración de un grupo significativo de demócratas junto a la mayoría republicana. Sin embargo, el futuro de esta prórroga es incierto, ya que aún debe recibir la aprobación del Senado y del presidente Donald Trump.
John Thune, líder de la mayoría en el Senado, indicó que es posible que no se apruebe de manera rápida la versión de la Cámara y que se requiera una extensión temporal antes de la fecha límite del viernes.
La discusión gira en torno a la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), que otorga a agencias como la CIA y el FBI la capacidad de recolectar y analizar comunicaciones de objetivos extranjeros sin necesidad de una orden judicial. Esta práctica puede llevar a la recopilación incidental de información de ciudadanos estadounidenses, un aspecto considerado inaceptable por muchos legisladores.
Chip Roy, representante republicano, expresó su postura a favor de la obligación de una orden judicial, manifestando que “muchos estadunidenses murieron para proteger el derecho a que el gobierno no esté mirando nuestras cosas”. Sin embargo, el proyecto de ley aprobado no incluye esta exigencia, pero sí establece nuevas medidas de supervisión.
Entre las nuevas medidas, se incluye una revisión mensual de las libertades civiles en las consultas sobre ciudadanos estadounidenses, por un funcionario dentro de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. Se contempla la remisión de cualquier infracción al inspector general de la Comunidad de Inteligencia, además de sanciones penales para quienes hagan un uso indebido del sistema.
El proyecto también propone auditorías gubernamentales y nuevos procedimientos para garantizar que el Congreso tenga un mayor acceso a los procedimientos del tribunal de la FISA, aunque muchos críticos consideran que estas salvaguardias son insuficientes.
Durante el debate previo a la votación, varios demócratas se manifestaron en contra de la prórroga. Jamie Raskin, representante de Maryland y principal demócrata del Comité Judicial, describió la medida como un “cheque en blanco por tres años” sin suficientes salvaguardas. Por su parte, Jim Himes, principal demócrata del Comité de Inteligencia, defendió el programa como una herramienta vital para la inteligencia extranjera, aunque reconoció que las mejoras en las salvaguardas son “marginales”.
Thune también mencionó que ha estado en contacto constante con el presidente de la Cámara, Mike Johnson, pero el camino hacia adelante es incierto. Se anticipa que es probable que se necesite una solución a corto plazo.
Una posible complicación radica en que los republicanos de la Cámara han vinculado la renovación del programa de vigilancia a una legislación separada que busca prohibir una moneda digital de banco central, un tema que podría generar dificultades adicionales en su aprobación en el Senado.
El senador Ron Wyden, conocido por su defensa de la reforma de la FISA, calificó el acuerdo como “profundamente defectuoso”, aunque no se comprometió a dar su apoyo a ninguna extensión en este momento.
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