El volumen físico de la producción manufacturera en México registró un ligero retroceso mensual de 0.1% en diciembre de 2025, tras el avance de 1% observado en noviembre, de acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Producción: estancamiento mensual, avance anual
Con cifras desestacionalizadas —que permiten una comparación más precisa entre periodos— la producción mostró:
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-0.1% mensual en diciembre.
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+2.9% anual, ligando tres meses consecutivos de crecimiento en su comparación anual.
Con cifras originales (sin ajuste estacional), el volumen físico de producción aumentó 4.3% anual, con crecimiento en 7 de los 20 subsectores.
Empleo y horas trabajadas: debilidad persistente
El desempeño productivo estuvo acompañado de señales mixtas en el mercado laboral manufacturero:
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El personal ocupado no mostró crecimiento mensual, luego de 10 caídas consecutivas.
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En términos anuales, el empleo retrocedió 2.6% frente a diciembre de 2024.
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Las horas trabajadas disminuyeron 0.1% mensual y 2.2% anual.
Estos datos reflejan una desaceleración en la demanda de trabajo dentro del sector, pese a la mejora en la producción anual.
Remuneraciones: avance real
En contraste, las remuneraciones medias reales —deflactadas con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC)— mostraron un desempeño positivo:
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+1.0% mensual
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+4.7% anual
Este comportamiento sugiere una mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores manufactureros, a pesar del menor dinamismo en empleo y horas trabajadas.
Subsectores: fuertes contrastes
Entre los subsectores con mayor crecimiento anual destacan:
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Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón: +34.3%.
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Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y otros componentes electrónicos: +11.6%.
En contraste, los mayores retrocesos se observaron en:
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Industria de prendas de vestir: -8.5%.
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Impresión e industrias conexas: -7.9%.
Balance general
En conjunto, la manufactura cerró 2025 con una señal de moderada recuperación anual, aunque con debilidad en indicadores laborales y un comportamiento mensual prácticamente estancado. El dinamismo sectorial fue heterogéneo, con un fuerte impulso en industrias energéticas y tecnológicas, mientras que ramas tradicionales como la confección y la impresión continúan mostrando contracción.

