Marcas aprovechan el Mundial para recopilar datos personales de los aficionados

El furor que genera la Copa del Mundo se ha convertido en una oportunidad estratégica para las marcas, que no sólo buscan impulsar sus ventas, sino captar información personal de los aficionados a través de promociones atractivas, como sorteos de boletos para el torneo, considerados los más costosos de la historia.

Detrás de dinámicas que prometen “ganar entradas al Mundial”, las empresas construyen bases de datos de alto valor comercial, utilizadas posteriormente para análisis de mercado, segmentación de consumidores y diseño de estrategias publicitarias, explicó el especialista en marketing deportivo Jorge Badillo Nieto.

“Las bases masivas de datos son un activo clave para las compañías, porque permiten identificar patrones de consumo, hábitos de compra, preferencias de productos, métodos de pago y frecuencia de adquisición. Esa información se obtiene muchas veces con un solo clic, sin que el usuario sea plenamente consciente”, señaló.

Aunque en apariencia se trata de datos básicos, las marcas recopilan información como nombre, edad, fecha de nacimiento, sexo, nacionalidad, correo electrónico, perfiles de redes sociales, ubicación geográfica mediante direcciones IP y, en algunos casos, número telefónico. Para los analistas mercadológicos, estos elementos son fundamentales para entender el comportamiento del consumidor.

Además, dichos datos suelen compartirse con terceros, cuyos nombres no siempre se detallan, con el objetivo de realizar estudios estadísticos más amplios. La dirección IP, por ejemplo, permite conocer no sólo la ubicación del usuario, sino también el dispositivo utilizado, el canal de acceso —redes sociales, buscadores, códigos QR o páginas web— y el contexto en el que interactuó con la promoción.

Las campañas que ofrecen boletos mundialistas se difunden de manera intensiva en espectaculares, estaciones de transporte público, anuncios televisivos y, principalmente, redes sociales. El atractivo de asistir a un partido de la selección o de la Copa del Mundo motiva a miles de personas a participar, aun cuando en muchos casos no se precisa cuántos ganadores habrá o si el premio final se limita a artículos promocionales como balones, termos o libretas con la imagen del torneo.

En la mayoría de estas dinámicas basta con registrarse en una plataforma digital o adquirir un producto, procesos sencillos que implican, de fondo, la cesión de datos personales. La falta de lectura de los avisos de privacidad facilita que esta información sea entregada sin plena conciencia.

“Con pocos datos es posible crear bases enormes. Las empresas no invierten grandes sumas para regalar premios sin obtener algo a cambio: la información les permite planear acciones mercadológicas futuras con mayor precisión”, subrayó Badillo Nieto.

La Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares obliga a las compañías a informar cómo usarán la información de los consumidores. Sin embargo, estos avisos suelen ser ambiguos o difíciles de localizar en las plataformas digitales.

Algunas empresas que ofrecen boletos al Mundial detallan el número de accesos que entregarán, pero remiten a avisos de privacidad generales de sus aplicaciones, donde se establece que pueden acceder a contactos frecuentes, identificadores de dispositivos, direcciones IP, correos electrónicos e incluso firmas autógrafas. Otras reconocen que recopilan datos proporcionados directamente por el usuario, información obtenida mediante cookies y tecnologías de rastreo, así como interacciones en redes sociales, y advierten que pueden compartirlos con socios o patrocinadores sin especificarlos.

Ante este panorama, los especialistas recuerdan que los consumidores pueden ejercer los derechos ARCO —Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición— para solicitar a las empresas la eliminación o restricción del uso de sus datos personales.

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