Miles de personas se reunieron ayer en la plaza Enghelab (Revolución), en el centro de Teherán, y en otras ciudades de Irán, para expresar su respaldo al gobierno y manifestar su rechazo a Estados Unidos e Israel. Las concentraciones se produjeron mientras las autoridades iraníes afirmaron que mantienen abiertos los canales de comunicación con Washington, a través del canciller Abbas Araghchi y del enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Los asistentes portaron banderas nacionales y pancartas en apoyo al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como a la administración del presidente Masoud Pezeshkian, y corearon consignas contra Tel Aviv y Washington.
De acuerdo con la televisión estatal, Jamenei aseguró que estas movilizaciones “masivas y decididas” frustraron planes de actores externos que, según dijo, pretendían desestabilizar al país mediante “mercenarios internos”. Añadió que las marchas enviaron un mensaje claro a la clase política estadunidense para que “abandone el engaño y no confíe en traidores”.
Ante la multitud, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, sostuvo que Irán enfrenta una confrontación en “cuatro frentes”: económico, psicológico, militar con Estados Unidos y otro contra el terrorismo. Durante los actos también se rindió homenaje a integrantes de las fuerzas de seguridad fallecidos en los disturbios de semanas recientes.
En paralelo, el canciller Araghchi reiteró que Irán está dispuesto a dialogar sobre su programa nuclear siempre que no existan amenazas ni imposiciones, aunque subrayó que el país está “plenamente preparado” para un conflicto armado si Washington opta por la vía militar. En una conferencia con embajadores extranjeros en Teherán afirmó que la república islámica “no busca la guerra”.
El vocero del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, confirmó que el canal de comunicación entre Araghchi y el representante especial de Trump para Medio Oriente permanece activo y que, cuando es necesario, se intercambian mensajes, insistiendo en que Teherán mantiene su apuesta por la diplomacia y la negociación.
Araghchi también denunció que algunos episodios de violencia en las protestas buscaban generar una “excusa” para una intervención estadounidense. Señaló que las primeras manifestaciones fueron pacíficas y que ello permitió a las autoridades iniciar un diálogo para atender las demandas, pero advirtió que desde el 8 de enero se ha registrado la presencia de agentes y grupos terroristas en las movilizaciones.
Las concentraciones se producen en un contexto de deterioro del poder adquisitivo de amplios sectores de la población, marcado por la depreciación histórica del rial, y en medio del endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos, que junto con Israel cuestiona el programa de enriquecimiento de uranio iraní, informó Europa Press.
Al cierre de la edición, el Departamento de Estado de Estados Unidos exhortó a sus ciudadanos en Irán a abandonar el país o permanecer resguardados.

