David Picasso no logró vencer al japonés Naoya Inoue en Arabia Saudita, pero ofreció un combate competitivo que llegó hasta la decisión unánime de los jueces: Inoue retuvo sus títulos de peso supergallo del CMB, AMB, OMB y FIB con tarjetas de 120-108, 119-109 y 117-111.
El joven boxeador mexicano, originario de Tepito y estudiante de neurociencias en la UNAM, representa un perfil distinto al tradicional pugilista mexicano: más estratégico y orientado a maximizar oportunidades económicas. Se reporta que su bolsa por el combate rondó los 2 millones de dólares, mientras que Inoue habría percibido 15 millones.
Durante los primeros rounds, Picasso mostró explosividad y velocidad, pero Inoue, conocido como “El Monstruo”, controló la pelea con precisión y potencia, exhibiendo su historial de 27 nocauts en 32 combates. A partir del quinto round, Picasso comenzó a mostrar desgaste y una molestia en la nariz limitó su desempeño, permitiendo que Inoue dominara el cierre del combate.
A pesar de la derrota, Picasso declaró sentirse ganador por la experiencia obtenida y prometió seguir buscando oportunidades en la elite del boxeo mundial. Expertos como Alfonso Zamora y Ignacio Beristáin destacaron que, aunque le falta potencia y condición física, Picasso demostró velocidad, puntería y potencial para futuras gestas internacionales.
El combate refleja la nueva ruta del boxeo mexicano, donde jóvenes atletas buscan combinar rendimiento deportivo con estrategias financieras y oportunidades en escenarios globales, como Arabia Saudita, que se consolida como un destino para grandes espectáculos deportivos.

