La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, protagonizó ayer una tensa y confrontativa comparecencia ante el Congreso, donde salió en defensa del presidente Donald Trump frente a legisladores demócratas en medio de cuestionamientos por el manejo de los archivos relacionados con el fallecido agresor sexual Jeffrey Epstein.
Durante la audiencia, congresistas demócratas la acusaron de estar “encubriendo” información vinculada a Epstein y de utilizar el Departamento de Justicia como herramienta de represalia política al servicio del mandatario.
Sometida a insistentes preguntas sobre el caso Epstein y a señalamientos de que la dependencia fue “politizada” bajo la administración Trump, Bondi respondió con un discurso enérgico y desafiante. En su intervención, criticó a los demócratas, destacó el comportamiento del mercado bursátil bajo el actual gobierno y se presentó como una defensora firme del presidente, a quien describió como blanco de procesos políticos e investigaciones previas.
“Se sientan aquí a atacar al presidente y no lo voy a permitir”, expresó Bondi en tono elevado. “No lo voy a tolerar”.
Con varias víctimas de Epstein ubicadas detrás de ella en la sala, la secretaria defendió la gestión del Departamento de Justicia respecto a los documentos derivados de la investigación por tráfico sexual contra el financiero. Evadió en repetidas ocasiones responder de forma directa a las preguntas de los demócratas, quienes la señalaron de sostener un encubrimiento y de desatender a las víctimas.
En su declaración inicial, Bondi invitó a quienes hayan sufrido abusos a acudir a las autoridades con cualquier información adicional y afirmó sentirse “profundamente apenada” por lo que atravesaron.
“Cualquier señalamiento de conducta criminal será atendido con seriedad e investigado”, insistió.
Los legisladores demócratas centraron sus críticas en la decisión de tachar partes de los expedientes de Epstein y ocultar nombres de presuntos agresores, mientras —según denunciaron— se dejaron expuestos datos sensibles e íntimos de las víctimas, incluso imágenes con desnudos.
“El departamento ha mostrado un patrón de ocultar los nombres de depredadores poderosos”, afirmó la congresista Pramila Jayapal, al citar un correo electrónico con un nombre censurado y la mención de un supuesto “video de tortura”.
Jayapal pidió que las víctimas presentes indicaran quiénes no habían sido recibidas por el Departamento de Justicia y sostuvo que “todas y cada una de las sobrevivientes levantaron la mano”. Exigió además que la fiscal ofreciera disculpas por la manera en que se han manejado los registros del caso.
Bondi respondió cuestionando por qué esa misma exigencia no fue planteada a su antecesor, Merrick Garland, durante el mandato del demócrata Joe Biden, y aseguró que no permitiría que la involucraran en lo que calificó como una “escenificación”.
Más adelante, sostuvo que los demócratas deberían disculparse por el juicio político contra Trump en su primer mandato. También aludió al desempeño récord del índice Dow Jones y acusó al congresista republicano Thomas Massie de padecer el “síndrome de trastorno de Trump” cuando este le preguntó por las tachaduras en los nombres de presuntos co-conspiradores de Epstein.
En otro intercambio tenso, Bondi confrontó al demócrata Jerry Nadler, quien calificó de “impactante” que el Departamento no protegiera los nombres de las víctimas, pero sí los de sus supuestos abusadores. “No sé si se trata de incompetencia o si fue algo deliberado y malicioso”, afirmó Nadler, quien también expresó preocupación porque, a su juicio, no se ha llevado a “ninguno de los responsables ante la justicia”.
Por su parte, Jamie Raskin, el demócrata de mayor jerarquía en el comité, criticó que únicamente se hayan divulgado tres millones de los seis millones de documentos disponibles. Junto con otros legisladores, denunció además que el Departamento de Justicia ha presentado cargos contra adversarios políticos del presidente, lo que —según afirmaron— lo ha convertido en “un instrumento de venganza de Trump”.

