Temporales, siete de cada 10 profesores de enseñanza superior

En México, 70.1 por ciento del personal docente de licenciatura y posgrado en instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, está contratado bajo alguna modalidad temporal, advirtió el académico Pedro Anaya Pedraza, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Azcapotzalco.

Durante el Segundo Encuentro Interuniversitario Docente contra la Precarización Laboral, el especialista señaló que, ante la insuficiencia de recursos, muchas universidades han optado por nuevas formas de contratación que implican menor gasto, una tendencia que no es exclusiva del país, sino que se observa a nivel internacional.

Anaya Pedraza explicó que gran parte del profesorado temporal enfrenta bajos salarios, inestabilidad laboral, múltiples empleos simultáneos y altas cargas de trabajo, condiciones que configuran un escenario de precarización estructural en el sector educativo.

No todos buscan la definitividad

El investigador aclaró que no todos los docentes temporales aspiran a una plaza definitiva. En muchos casos, se trata de profesionistas que combinan su ejercicio laboral con la docencia, lo que incluso puede representar una ventaja para ciertas áreas del conocimiento.

“Hay disciplinas que requieren profesores dedicados de tiempo completo a la docencia y la investigación, pero hay otras donde es muy valioso contar con profesionistas en activo. En derecho, por ejemplo, resulta funcional que un abogado con experiencia en juzgados imparta clases de forma temporal y transmita ese conocimiento práctico a los estudiantes”, explicó.

Los profesores temporales suelen ser contratados por hora, por asignatura o por medio tiempo, aunque también existen contratos temporales de tiempo completo. Estos acuerdos pueden ser semestrales, trimestrales o anuales, y abarcan figuras como profesores adjuntos, asistentes de investigación o docentes por asignatura.

Casi 400 mil docentes en educación superior

A escala nacional, se estima que el sistema de educación superior cuenta con casi 400 mil docentes, de los cuales 42 por ciento labora en instituciones privadas, mientras que el resto se desempeña en universidades y centros públicos.

Otro problema estructural que enfrenta el sector, señaló Anaya Pedraza, es el bajo recambio generacional, provocado en buena medida por la postergación de la jubilación entre docentes de mayor edad.

Jubilación, un obstáculo al relevo generacional

Aunque existen numerosos jóvenes con posgrado que cumplen los requisitos para incorporarse como profesores en universidades públicas, las plazas no se liberan. El académico atribuyó este fenómeno a la reforma de 1980, que fragmentó el salario docente y vinculó una parte importante del ingreso a becas, estímulos y apoyos a la investigación.

“Las pensiones no se calculan con base en los estímulos, sino únicamente sobre el salario base. Esto provoca que, al jubilarse, los profesores enfrenten una reducción significativa de ingresos, lo que los lleva a retrasar su retiro”, explicó.

Este escenario, concluyó, profundiza la precarización laboral y limita el ingreso de nuevas generaciones al sistema de educación superior, con impactos directos en la calidad académica y la sostenibilidad de las universidades.

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