El periódico estadunidense The Washington Post, fundado hace siglo y medio y reconocido por investigaciones que marcaron la historia —como el caso Watergate que derivó en la renuncia de Richard Nixon, la publicación de los Papeles del Pentágono y la exposición de las falsedades de la primera presidencia de Donald Trump— informó este miércoles el despido de 300 trabajadores, así como el cierre de secciones y corresponsalías en el extranjero, como parte de una reestructuración enfocada en fortalecer su estrategia digital y garantizar su sostenibilidad económica.
El editor ejecutivo, Matt Murray, comunicó la decisión al personal durante una llamada telefónica realizada por la mañana, en la que reconoció que el diario ha enfrentado pérdidas económicas y una disminución constante de lectores, situación que hace inviable mantener el rumbo actual.
En un memorando interno, Murray señaló que la organización conserva una estructura diseñada para una época en la que el Post era un medio impreso dominante a nivel local. “Hemos llegado a la conclusión de que la empresa está demasiado anclada a un modelo del pasado”, escribió. Añadió que, para prosperar y no sólo sobrevivir, el periódico debe reinventar tanto su periodismo como su modelo de negocio, con una visión renovada.
Recortes profundos y cierre de áreas clave
Aunque la empresa no detalló oficialmente el alcance total de los despidos, medios como The New York Times y Axios reportaron que el Post eliminará aproximadamente un tercio de su plantilla, incluyendo la sección de deportes y la de reseñas de libros, además del cierre de varias oficinas internacionales, entre ellas las corresponsalías en Medio Oriente y Ucrania, y una reducción significativa en la cobertura de noticias locales.
En los últimos tres años, el periódico ya había realizado recortes de cientos de puestos en su redacción y áreas administrativas. Con la decisión anunciada esta semana, se eliminaron 300 de los 800 empleos que aún permanecían en el área de noticias. El diario tampoco respondió si mantendrá su oficina en la Ciudad de México y confirmó la cancelación de su pódcast diario, que registraba cientos de miles de oyentes mensuales.
El exeditor en jefe del Post, Marty Baron, calificó la jornada como “uno de los días más oscuros en la historia de una de las mejores organizaciones periodísticas del mundo”. En un mensaje publicado en Instagram, recordó que durante su gestión el medio contó con el respaldo financiero de Jeff Bezos, propietario del diario, pero criticó duramente las decisiones recientes del multimillonario.
Baron acusó a Bezos de intentar congraciarse con el presidente Donald Trump y calificó estas acciones como una destrucción de marca autoinfligida, rápida y profunda. En la misma línea, Ashley Parker, exreportera del Post, tituló su artículo en The Atlantic como “El asesinato de The Washington Post”.
Pérdida de lectores y crisis financiera
El periódico perdió alrededor de 500 mil suscriptores después de que Bezos decidió retirar el respaldo editorial a la candidata presidencial demócrata Kamala Harris durante la elección pasada. Posteriormente, más lectores cancelaron sus suscripciones cuando el diario anunció que sólo publicaría columnas de opinión alineadas con la defensa de las libertades personales y el libre mercado.
Diversos reportes indican que el Post enfrenta pérdidas cercanas a los 100 millones de dólares anuales, una cantidad que, según el periodista Peter Baker de The New York Times, equivale a lo que Bezos gana cada semana por sus inversiones.
No obstante, la crisis no es exclusiva del Post. Otros medios enfrentan dificultades similares para adaptarse al entorno digital. El Atlanta Journal-Constitution abandonó su edición impresa en diciembre y anunció nuevos recortes equivalentes al 15 por ciento de su plantilla, mientras intenta hacer rentable su producto digital.
Una crisis estructural del periodismo
La circulación de los principales periódicos de Estados Unidos ha disminuido de forma sostenida durante años, y las empresas periodísticas han tenido dificultades para consolidar modelos híbridos entre lo impreso y lo digital, o migrar completamente al entorno en línea.
Según un informe de Challenger, en 2025 se eliminaron 2 mil 254 empleos en medios digitales, impresos y de radiodifusión en Estados Unidos. A su vez, la Escuela de Periodismo Medill, de la Universidad Northwestern, reportó que desde 2005 el país ha perdido casi 3 mil 500 periódicos y más de 270 mil empleos en el sector, con 136 cierres sólo en 2025.
El propio Post reconoció que el tráfico hacia su sitio web proveniente de motores de búsqueda cayó 50 por ciento en los últimos tres años, fenómeno atribuido al avance de la inteligencia artificial. Aunque diarios como The New York Times y The Wall Street Journal siguen siendo rentables, la firma Comscore indicó que ambos también registraron una reducción en su tráfico digital durante el último año.
Un sondeo del Reuters Journalism Institute de la Universidad de Oxford prevé que el tráfico hacia los sitios de noticias podría caer 43 por ciento adicional en los próximos tres años.
Modelos alternativos y el desafío digital
Frente a este panorama, los medios buscan nuevas estrategias para ampliar audiencias y asegurar ingresos. The New York Times ha reducido su tiraje impreso a menos de 300 mil ejemplares diarios, lejos del millón que distribuía en los años 80, y ha priorizado una estrategia de “digital primero”. Gracias a ello, cuenta con 12.7 millones de suscriptores de pago, con el objetivo de alcanzar 15 millones en 2027.
Las suscripciones representan hoy la principal fuente de ingresos del Times, por encima de la publicidad, con ganancias cercanas a 200 millones de dólares en 2025. El diario ha fortalecido su relación con los lectores a través de boletines electrónicos, contenidos audiovisuales, foros digitales y redes sociales, aunque reconoce que monetizar estos esfuerzos sigue siendo complejo.
Otro caso relevante es The Guardian, con sede en Reino Unido y una importante redacción en Estados Unidos, que reportó 1.3 millones de suscriptores en 2025 y un crecimiento de ingresos del 22 por ciento anual. A diferencia de otros medios, mantiene el acceso gratuito a sus contenidos y apela a las contribuciones voluntarias de una comunidad que respalda su modelo de periodismo independiente.

