En un contexto global marcado por tensiones económicas y militares, Ran Jijun, decano del Departamento de Inglés de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, advierte que el mundo se encuentra al borde de una posible tercera guerra mundial. “Esto es especialmente cierto si las potencias continúan priorizando sus propios intereses”, afirma el académico, quien enfatiza la necesidad de restricciones por parte de las naciones con mayor influencia.
Ante esta situación, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se llevará a cabo en noviembre en Shenzhen, China, podría ser un espacio clave para que los líderes políticos busquen soluciones a los conflictos actuales. Aunque el APEC se centra en la cooperación económica, su impacto no debe subestimarse; las 21 economías que lo componen, entre las que se encuentran Estados Unidos, China, Japón, Canadá, Rusia, México, Corea del Sur e Indonesia, representan la mitad del comercio global, el 60% del producto bruto mundial y un tercio de la población mundial.
Ran Jijun recuerda que el APEC fue establecido en 1989, en un período en que la Guerra Fría estaba llegando a su fin y el enfoque de las relaciones internacionales comenzaba a cambiar. “La cooperación económica reemplazó a la confrontación militar como prioridad”, explica. Sin embargo, hoy en día, un nuevo paradigma se ha asentado, especialmente desde 2017, cuando se formuló una nueva estrategia de seguridad nacional en Estados Unidos que considera a China como un competidor estratégico.
Esta dinámica ha llevado a que Estados Unidos presione a otros países para que elijan un bando, mientras que China se manifiesta como abierta a la cooperación. “Estamos desarrollando un modelo basado en la asociación, en lugar de la alianza, lo que permite crear oportunidades de beneficios recíprocos”, sostiene Jijun.
El académico subraya que el concepto tradicional de alianza está en crisis, ya que “los países más pequeños suelen terminar pagando más y recibiendo menos”. Este enfoque ha dado lugar a una realidad en la que, según Jijun, “no se trata de una política del palo y la zanahoria, sino únicamente del palo”.
A medida que el mundo experimenta cambios significativos, Ran Jijun plantea interrogantes sobre la posibilidad de mantener una comunidad dinámica y armoniosa. “Creo que ello dependerá de los esfuerzos conjuntos de todas las economías involucradas”, afirma, acentuando la importancia de la colaboración. “En el contexto actual, China necesita al resto del mundo y viceversa”.
Con la mirada puesta en el futuro, el académico concluye que el APEC y su enfoque en la cooperación económica podrían ser vitales para abordar las tensiones y fomentar una relación más equilibrada entre las potencias globales.
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